Historia PDF Print Correo electrónico
Sus antiguas murallas indican asentamientos romanas ya desde el s. IV A.C. En el s. I a.c. Barcelona fue fundada como colonia romana en los tiempos del emperador Augusto con el nombre de Barcino. A mediados del s. X. empieza el llamado período de los Condes, o condado,  que empieza con la dinastía condal de Borrel II, y es en esta época en que nace la Cataluña histórica.  A los condes se les debe muchos monumentos como la catedral y el palacio Episcopal, edificios que cuentan con un estilo sencillo romano y ciertas influencias mozárabes y francas.  La casa Condal de Barcelona se convierte en Casa Real gracias a Berenguer IV, suceso que trajo a la ciudad la prosperidad política y económica de la corona.  En cuanto al aspecto artístico, éste se percibe en los edificios góticos austeros que se hicieron sobre los monumentos romanos.  La expansión mediterránea en el s. XIV convierte a Barcelona en el mayor centro político de la corona de Aragón.  De esa época es Barrio Gótico, donde se concentran todos los organismos rectores de la ciudad.  Sin embargo, y tras una época de crisis económica y política, el 11 de septiembre de 1714, la ciudad es tomada por Felipe V, lo que significó el final de las instituciones propias de Cataluña. Es a finales del s. XVIII en que, gracias a un periodo de explosión demográfica, aparece una nueva edad dorada cuya base se centraba en la producción y exportación de productos de algodón.  
 
La revolución industrial tiene un importante eco en la ciudad desde los s. XVIII y XIX, lo que conlleva a una gran transformación urbanística; muchos de los sectores más representativos de la ciudad deben su aspecto actual a dichos siglos, como es el caso de la Rambla o la Barceloneta.  La consolidación del Modernismo se logra con la Exposición Universal en 1898.  Posteriormente, con la Exposición Universal de 1929, la ciudad adquiere un nuevo papel protagónico en la nación.  Empero, durante la Guerra Civil (1936-1939) Barcelona fue una de las ciudades más castigadas durante la posguerra.  A pesar de ellos, en la década de los 50 se da una recuperación económica para la ciudad.  Cuarenta y dos años después, es decir, en 1992 con la realización de los Juegos Olímpicos en Barcelona, se lleva a cabo una metamorfosis urbanística que consistió en la remodelación de la fachada marítima, la reforma de la ciudad antigua, de Montjuïc,  de las rondas de circunvalación, así como también de las iniciativas culturales e instalaciones universitarias.