Eixample yLa Plaça de Catalunya PDF Print Correo electrónico



      Se le identifica con el esplendor cultural y económico adquirido por la burguesía de Barcelona.  En 1851, el Ayuntamiento de la ciudad solicitó oficialmente que Barcelona dejara de ser una plaza fuerte, así que tres años después las murallas se demolieron.  La construcción del Ensanche coincidió con el desarrollo económico y cultural de Barcelona.  Con ello, Barcelona alcanzó un nivel sólido y brillante que se refleja en el área artística del Modernismo. Las radicales propuestas de Gaudí así como una brillante generación de arquitectos, maestros de obra y artesanos constituyeron el símbolo visual de todo el Eixample.

La Plaça de Catalunya representa el punto de unión de la antigua ciudad con el Eixample, y se urbanizó en 1927. Desde allí sale el passeig de Gràcia, que gracias al Eixample logró convertirse en el centro residencial de la alta burguesía en donde los ejecutivos, los políticos y la clase alta realizaban sus paseos entre los frondosos árboles, las farolas y las vistas de Tibidabo. El suelo del paseo es uno de los sus grandes atractivos. Las baldosas hexagonales que lo conforman fueron diseñadas por Gaudí. Es digno de observar los ornamentaciones de las cornisas. Entre las casa diseñadas por Gaudi están: la casa Calvet, de 1900, la casa Pons y Pascual, de 1891 y la casa Rocanova, de 1917. Más adelante está la popularmente conocida como La Manzana de la Discordia. Los 113 metros de este lateral de manzana conforman un pequeño museo de la arquitectura modernista del Eixample, con 5 casas de los mejores arquitectos del momento.  Casa Lleó Morena, de 1906, obra de Doménech i Montaner, presenta una cierta sobriedad mediante sus formas modernistas.  En la Casa Batalló, de 1906, Gaudi introduce en la fachada policromada y ondulante la alegoría de San Jorge asesinando al dragón. La Casa Amatller cuenta con una bella fachada con esgrafiados a base de motivos florales, es un edificio de Puig i Cadafalch.
A la altura del carrer d’Aragó está la Fundació Antoni Tápies, creado por el mismo artista que se instaló en el edificio modernista de la antigua Editorial Montaner y Simón.
En la esquina con el carrer Provença de alza la joya de mayor valor, la casa Millá, popularmente conocida como La Pedrera. Todo el genio de Gaudí se volcó en esa casa. Todo en ella, balcones, azotea, escalera, representa un gran expresionismo y libertad imaginativa son precedentes en la arquitectura.