| La Fachada Marítima |
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Su remodelación ha logrado que Barcelona se reconcilie con su pasado marinero. Abarca desde Montjuïc hasta la desembocadura del río Besós y pasa por la Barceloneta y las playas de El Poble Nou. Lo más interesante de este enclave es el conjunto de las Reials Drassanes, los astilleros medievales mejor conservados en todo el mundo. En 1936 las autoridades militares las dieron a la ciudad y la parte más vieja se destinó al Museo Marítimo, con piezas asociadas con la historia de la marina catalana. El paseo Colón ( Passeign Colom) se extiende a lo largo de lo que fue la muralla medieval, derribada en esta zona en 1881. Ahora es una zona muy concurrida. Se puede visitar La Basílica de la Mercé: su edificio data desde 1760 y está dedicado a la patrona de la ciudad. La cúpula reúne el eclecticismo de finales del s. XIX; su interior es de una sola nave con capillas laterales y cuenta con una rica decoración a base de revestimientos de mármol. La continuación del paseo de Colón recibe el nombre de passeig d’Isabel II y en este se encuentra La Llotja, la lonja barcelonesa. En su origen constituía un pórtico al aire libre en donde se llevaban a cabo las negociaciones de las mercancía que llegaban al puerto. También era una institución que contaba con una gran tradición mediterránea; el edificio actual se reconstruyó a finales del s. XVIII con un estilo neoclásico y de la Edad Media conserva su amplia sala gótica. Con las obras de las Olimpiadas en 1992 se transformó esta zona de Barcelona y se creó una pasarela móvil desde la Rambla a esta zona del muelle que es ahora una de las zonas más comerciales de la ciudad. Ahí está el Maremagno, repleto de restaurantes, cafeterias, cines, tiendas, etc., así como unos de los acuarios más grandes de Europa y un cine en tres dimensiones. También es digno de visitar la estación Estació de França, que en 1929 sustituyó a la primitiva línea ferroviaria que unía la ciudad con Mataró. El passeig d’Isabel desemboca en el Pla del Palau, urbanizado en 1825 con pretensiones monumentales. Enfrente se halla la antigua Aduana, sede del Gobierno Civil. El Pla del Palau queda el único de los antiguos almacenes portuarios conservados que ahora alberga el Museu d’Historia de Catalunya. Siguiendo por la rivera del mar está el Parque de Ciutadella: es una gigantesca ciudadela militar que servía para proteger a la ciudad, edificada por Felipe V (1714). Después de la revolución liberal de 1868 fue demolida y en su lugar se edificó un parque público, que albergó la Exposición Universal de 1888. En lo que fue el arsenal es ahora sede del Parlament de Catalunya y del Museu d’Art Modern, con obras de los siglos XVIII, XIX y principios del XX. Dentro está el Castell dels Tres Dragons, edificado en 1887 como restaurante de la Exposición Universal, cuenta con un estilo neogótico funcionalista. También está el Museo de Zoología, cuenta con una amplia de especies de todos los grupos zoológicos y el Parque Zoológico. Entre la Ciudadela y el mar se encuentra La Barceloneta, construida por el ingeniero J. Martín de Cermeño; cuenta con 15 calles largas cortadas y 15 calles cortas. La Barcelonesa es la playa más popular de los barceloneses. Villa Olímpica: una de las zonas más modernas y mejor acondicionadas de la ciudad actual. Está en la zona costera de El Poblenou. Se edificó para dar albergue a los 15,000 deportistas que participaron en los Juegos Olímpicos de 1992. Esta herencia de los juegos olímpicos sirvió para recuperar una antigua zona deprimida de fábricas y urbanismo anárquico. La recuperación de la zona marítima terminó a raíz de la celebración del Foro de las Culturas 2004. La diagonal llega ahora hasta el mar y se construyó el Centre de Convencions Internacional. |



